El miedo, al igual que cualquier otra emoción, es una emoción normal, necesaria, adaptativa.

La experimentamos en situaciones que suponen una amenaza para nuestra integridad física o mental, o para las personas o cosas que consideramos relevantes. Mi gran duda: ¿siempre sentimos miedo real?
El cerebro tiene la sabia capacidad de producirnos emociones simplemente con imaginarnos una situación. Esto es algo que debemos atender a la hora de sentir, principalmente porque podemos encontrarnos antes situaciones donde el estímulo amenazante no es real. La mayoría de los miedos humanos están referidos a estímulo que han sido potencialmente peligrosos a los largo de la evolución de la especie, debiendo diferencia entre los miedos innatos de los aprendidos.
A nivel fisiológico, la amígdala es la principal responsable de la respuesta de miedo. A partir de su activación, a nivel motor pueden darse tres tipos de respuesta: enfrentarse al peligro (luchar o atacar para defenderse), paralizarse cuando es muy intenso, o huir para eliminar la amenaza.
Volviendo a los miedos que no son reales aparecería el término ansiedad. Es una reacción emocional similar al miedo, pero que aparece ante estímulos o situaciones que no son objetivamente peligrosas, o por anticipación a estímulos o situaciones que se temen. La característica más llamativa de la ansiedad es ese carácter anticipatorio que nos avisa y nos ayuda a prevenir la posible presencia de un peligro.
Cuando esto nos ocurre con demasiada frecuencia, intensidad y duración mi recomendación sería pedir ayuda.
¿Lo habéis sentido alguna vez?
Patricia Flor
Psicóloga Jurídica y Mediadora Familiar Col. CV14213
Centro de Psicología y Mediación Familiar Patricia Flor
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